viernes, 16 de marzo de 2012

¿A qué nos referimos cuando hablamos de hipnosis?

Antes que nada, la hipnosis es un estado natural.
Un estado de la conciencia en el que la atención está dirigida hacia adentro.
Varias veces al día, cada uno de nosotros entra en estado de trance hipnótico de manera espontánea. No nos percatamos de ello, por lo común, pero al mostrar algunos ejemplos creo que cada quien va a reconocer de qué fenómeno se trata.
En un día típico, tengo que viajar en tren hasta el trabajo. Cuando logro sentarme, si llego a tener esa suerte, tengo por delante siete u ocho estaciones antes de llegar a mi destino. En cuanto el tren arranca, comienzo a planificar la lista de los productos que necesito comprar a la vuelta para la cena.
En esa especie de diálogo interno, o imágenes, recuerdo que también debo comprar dentífrico, lo que me lleva a recordar que pronto tengo que hacer una visita a mi odontólogo para control, en ese instante asocio la figura de mi odontólogo con un paciente al que me recuerda y pienso si ya se habrá decidido a dejar a su novia que no para de gritar y que a su vez me trae la imagen de mi maestra de segundo grado que bien podría haber sido agente de la Gestapo, justo en el momento en que me doy cuenta que la próxima estación es la mía.
Una de las sensaciones típicas que deja este estado  “de  “navegar” en el interior, es la de distorsión del tiempo. Puedo preguntarme cómo fue que se me pasó tan rápido el viaje o suponer que estoy en el tren bala de Cristina... cada quien decidirá qué pensar respecto de esta experiencia, que si bien es cotidiana, no deja de resultar un poco extraña. Los viajes largos por rutas conocidas, entrar al ascensor, la charla aburrida de un jefe o la retórica de la profesora de física suelen ser estímulos suficiente para que en lugar de direccionar la atención hacia el exterior, la dirijamos hacia dentro, suspendiendo, en mayor o menor medida, la reacción a los estímulos que nos llegan de afuera.

Ahora bien, ¿qué tiene esto que ver con la terapia?
El fenómeno hipnótico permite que una persona establezca una especie de puente entre recursos personales que se almacenan en su inconsciente, y la conciencia. Como el trance se puede inducir, se puede generar artificialmente, lo usamos en terapia para sumar herramientas que no están espontáneamente disponibles en la conciencia, con lo cual alguien que, por ejemplo, no podía subir a un avión, tenga lo que necesita para poder hacerlo. Lo que es imprescindible aclarar en este punto, es que esto que intento describir, y que cada uno de nosotros vive de una manera diferente, se trata de hipnosis ericksoniana.

Su creador fue un terapeuta muy reconocido en el mundo, aunque en nuestro país prácticamente no se hable de él. Fue médico neurólogo, profesor de varias universidades en Estados Unidos y casi un prócer de la Universidad de Wisconsin, que construyó un modelo terapéutico que casi podríamos denominar un metamodelo ,utilizable y compatible con muchos enfoques psicoterapeuticos. Debo aclarar que no se trata de la clásica hipnosis con la que trabajaron Breuer y Freud.
No se trata de hacer conciente lo inconciente.
No se trata de regresión a vidas pasadas, ya que, por lo que hoy sabemos de neurofisiología de la memoria, ésta comienza a tener algún registro de sensaciones a partir de cuarto mes de gestación.
Sí se trata de que un paciente logre recuperar aprendizajes que por algún motivo quedaron bloqueados o afectados en algún momento y no disponer de ellos se ha vuelto inhibitorio. En los últimos 18 años vengo trabajando en mi práctica clínica aplicando casi cotidianamente este modelo con excelentes resultados en casos de fobias, de depresión, de T.O.C., stress postraumático, entre otros muchos problemas.
Las fobias, por ejemplo, se trabajan agregando recursos que son del propio paciente, a los que él mismo accede y en ningún caso se “quita” ninguna conducta o sensación o pensamiento, ya que todo esto forma parte del acervo de recursos internos del paciente. Siempre se suman nuevas alternativas de conducta que permanecían en la esfera inconsciente de la persona tratada y a las que ahora puede echar mano, espontáneamente, en el momento que lo necesite.
Lic. Violeta Vázquez
Psicóloga

No hay comentarios:

Publicar un comentario