lunes, 19 de marzo de 2012

Módulo 2: Los filtros perceptivos.


Tal vez el título de este módulo podría ser otro, podría ser “LA PERCEPCIÓN ESCONDEDORA”.
Veamos por qué les digo esto.
La evolución ha dotado a las diferentes criaturas de canales o puertas para entrar en contacto con el medio ambiente, asegurando, así, la supervivencia de las especies.
Podemos describir este proceso como un intercambio entre los organismos y el entorno, un trueque de nutrientes y energía.
Para que este intercambio se desarrolle, es dable suponer que el organismo detecta una necesidad. Esta necesidad puede originarse en su medio interno o puede venir desde el entorno, (frío, ataque, etc.)
Todo hace suponer que la necesidad aparece cuando hay un cambio, una ruptura en el equilibrio, siempre inestable, tanto del organismo como del medio ambiente.
¿Cuáles son los medios de que se sirve el organismo, en el caso que nos ocupa, el ser humano, para detectar la aparición de una necesidad, para darse cuenta de que el equilibrio se ha roto?
Sin duda todos responderían que el sistema perceptivo como parte de la maquinaria del S.N.C. 
|La percepción es la llave de entrada de la puerta que nos comunica con la realidad.
Y los sentidos son sus instrumentos de contacto con ella.
O deberíamos decir, de construcción de la realidad...
¿Por qué digo que construimos la realidad?
Porque lo que percibimos, lo que constituye la conciencia, es un recorte de todos los estímulos que nos llegan, tanto del entorno como de nuestro interior.
Si pudiéramos percibir absolutamente todos los estímulos externos e internos, nuestra capacidad de reacción frente a hechos específicos de los que dependa nuestra supervivencia se vería seriamente complicada.
Imaginemos que pudiéramos ver TODO... Imaginemos que  podemos ver como un cóndor, como una lechuza, como un microscopio y como el más potente de los telescopios, todo al mismo tiempo. Que, además, somos capaces de escuchar como un lobo, como una ardilla, como un perro y que tenemos acceso a todas las frecuencias de onda de sonido posibles.
Sumada a esa cantidad de información, agreguemos que podemos sentir en la piel el tránsito de todos los microorganismos que habitan en ella, y detectáramos todos los olores que nos circundan en kilómetros... y que percibiéramos simultáneamente, la rotación de la tierra y los movimientos de las placas tectónicas bajo nuestros pies...
Sencillamente, nuestro cerebro no podría, entre tanta información, seleccionar qué es lo más importante para asegurar la supervivencia, al menos eso es la que podemos suponer, si imaginamos que somos capaces de percibir semejante cantidad de datos simultáneos.
Porque si tuviéramos  semejantes capacidades de registro, seguramente la evolución hubiera tomado otros caminos.
Al menos eso imagino yo.
¿Cómo saber a qué responder?
La evolución se suele caracterizar por la economía de recursos para lograr un objetivo. Entonces, diseñó ( me siento hablando de la Pachamama...) un “angostamiento” dice Aldous Huxley, en las “Puertas de la Percepción” (1954) de la conciencia, entendida ésta como la capacidad de darse cuenta de lo que se piensa, se siente,  se quiere.
Grinder y Bandler, en “De Sapos a Príncipes” hablan de limitantes de la conciencia, neurológicos, socio-genéticos e individuales.
Los límites neurológicos son aquellos que nos permiten percibir fenómenos físicos. Muchos de estos fenómenos físicos están fuera del rango de captación de nuestro sistema perceptivo.
“...podemos percibir sólo una porción del continum del proceso físico, debido a nuestras limitación neurológicas, que están determinadas genéticamente.” Eso dicen, y yo les creo por ahora, Grinder y Bandler.
Ellos hablan en la misma obra, del sentido del tacto dando un excelente ejemplo de cómo construimos la realidad.
El S.N.C. ejerce una enorme influencia, sobre la experiencia de algunos fenómenos. Y dan varios ejemplos de experimentos científicos que les recomiendo leer.
Pero una que puede ilustrar muy bien esto es la que tuve estudiando anatomía en la secundaria. Por eso traje plastilina.
Les voy a pedir que hagan una pequeña bola, del tamaño de un carozo de cereza o un poco más chica. Crucen los dedos índice y mayor de la mano predominante  y hagan girar la bolita entre esos dos dedos.
¿Qué sienten?  Lo que habitualmente se percibe es el tacto de dos bolitas en lugar de una.
Así de mentiroso puede ser el S.N.C.
O podemos decir también, que el cerebro es fácil de engañar. Recuerden esta experiencia cuando comencemos a hablar de trance.
Este tipo de influencia es aplicable también a los demás sentidos y estoy segura que tendrán muchos ejemplos de ello.
Es a través de la percepción que construimos la realidad.
Hacemos cada uno de nosotros, un mapa del mundo que será, necesariamente, distinto de la realidad en sí, porque nuestro S.N.C. distorsiona o borra fragmentos de la realidad, lo que ocasiona que dispongamos de un rango menor de experiencias posibles.
Por eso, no es lo mismo el mapa (modelo del mundo) que el territorio ( la realidad), siempre más vasta.

Dice Huxley: “... se cree que la función del cerebro, del S.N.C. y de los órganos de los sentidos, es  más que nada eliminativa...Cada persona es capaz de recordar en cada momento todo lo que le ha ocurrido y percibir todo lo que está ocurriendo en cada lugar del universo. La función del S.N.C. es protegernos de ser abrumados y confundidos por esa masa de conocimientos, en gran medida inútiles y sin importancia.”
El cerebro permite que dejemos fuera la mayor parte de todo aquello que, de otra forma, deberíamos estar percibiendo y recordando en todo momento.  Y que nos quedemos únicamente, con esa pequeña y especial porción que nos pueda resultar de utilidad práctica.
De acuerdo con esta teoría, cada uno de nosotros es una mente no confinada...Para que la supervivencia... sea posible, la mente no confinada tiene que ser encausada por el embudo de válvula reductora que constituye el cerebro... Lo que sale del otro extremo es un escuálido goteo tal como el que constituye la conciencia y que nos ayudará a permanecer vivos en la superficie de este singular planeta.”


Pero, pareciera, que estos no son los únicos filtros que existen para percibir la realidad.
Grinder y Bandler otra vez traen a Huxley, para describir los límites sociales.

“... A fin de formular y expresar el contenido de esta conciencia con límites, el hombre ha inventado y elaborado interminablemente estos sistemas de símbolos y filosofías implícitas que denominamos las lenguas. Cada individuo es, a la vez, beneficiario y víctima de una tradición lingüística dentro de la cual ha nacido: beneficiario en la medida que su lengua le brinda acceso a los registros acumulados de las experiencias de otras personas, y víctima en la medida que su lengua le confirma que su conciencia es la única conciencia, de modo que está demasiado bien dispuesto a considerar sus conceptos como si fueran hechos reales y sus palabras como si fueran reales” ( confundiendo así,  el mapa con el territorio).

                                                                                            Lic. Violeta Vázquez

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